Violencia sin justificación

Son las doce de la noche del 31 de octubre estando en casa en el barrio de Universidad en Madrid, popularmente conocido como Malasaña, en la que se oía al helicóptero del Cuerpo Nacional de Policía por encima de las casas. Pensaba que era un vuelo de reconocimiento por el estado de alarma e incluido el toque de queda.

La violencia no tiene justificación ni en la anterior normalidad ni en esta, los destrozos ocasionados deberán ser reparados por las personas identificadas como ocasionantes de los disturbios aparte de la multa por saltarse el toque de queda y la multa por no llevar puesta la mascarilla.

Ayer por la tarde ya se vieron algunas personas disfrazadas por la calle y maquilladas que podrían dificultar la identificación  ante un control aleatorio de las fuerzas de seguridad. Y esta mañana ya iban algunos de recogida hasta su residencia habitual.

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